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Estilo de vida moderno y salud

Estilo de vida moderno y salud

Posted by Illargi | noviembre 20, 2018 | 9 pasos, Noticias, Prevención
Estilo de vida

Estilo de vida y salud

Vivimos tiempos extraordinarios. El ingenio humano nos ha dado la posibilidad de volar, viajar al espacio, el láser, el Internet y tecnología médica sorprendente que puede ayudar al sordo a oír y al ciego a ver. Somos capaces de reimplantar miembros, trasplantar órganos y estamos muy cerca de producir nuevo tejido humano en un laboratorio. Pero nuestro estilo de vida no es el más indicado…

A pesar de estos grandes avances, estamos más enfermos y gordos que nunca.

Consideremos lo siguiente:

  • El exceso de peso ahora es la causa de una de cada tres muertes entre personas de mediana edad en los Estados Unidos cada año.
  • Alrededor de un billón de personas alrededor del mundo sufre diabetes y obesidad.
  • 600.000 personas mueren por infartos al corazón en los Estados Unidos cada año.
  • Un tercio de los estadounidenses sufre de presión arterial alta, lo que contribuye a casi 800.000 accidentes cerebro vasculares cada año.
  • 50 millones de personas en los Estados Unidos –una de cada 6 personas- sufre de enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide de Hashimoto, esclerosis múltiple y la enfermedad de Crohn.
  • La depresión es ahora la principal causa de discapacidad, afectando a más de 120 millones de personas alrededor del mundo.

Enfermedades de la vida moderna

Desafortunadamente, hay una clara indicación de que las cosas se pondrán peor antes que mejorar. Esta es la primera generación de niños que se espera tengan una expectativa de vida más corta que sus padres. Si la actual tendencia continúa, 95% de los estadounidenses sufrirán exceso de peso u obesidad dentro de las próximas dos décadas y uno de cada tres sufrirá diabetes. Todo eso puede cambiar haciendo unos ajustes a nuestro estilo de vida.

Las consecuencias de esta epidemia de enfermedades modernas son profundas. Además de hacernos miserables, ha afectado la economía. En los Estados Unidos el costo para tratar la diabetes está estimado en 250 millones de dólares al año. Para ponernos en perspectiva, Naciones Unidas ha estimado que el costo para terminar con el hambre en el mundo sería de unos 200 millones de dólares. Menos de lo que gastamos tratando una enfermedad completamente prevenible cada año.

Ahora imagina por un momento un mundo donde:

  • Las enfermedades crónicas modernas como la diabetes, la obesidad, los desórdenes autoinmunes, las alergias, el asma y las enfermedades cardiovasculares son raras o inexistentes.
  • Cada persona está naturalmente delgada y en forma.
  • Envejecemos saludablemente con huesos fuertes, mentes ágiles y presión arterial normal.

Esto podría parecerte fantasía hoy. Después de todo, las enfermedades crónicas se han convertido en algo tan común que es casi imposible imaginar una vida sin ellas.

Pero existe una gran diferencia entre lo que es común y lo que es normal.

Una enfermedad crónica es común, pero definitivamente no es normal. ¿Cómo lo sabemos?

Nuestra especie evolucionó a lo largo de dos millones de años y para el 99.5% de ese tiempo, los humanos estuvieron libres de las enfermedades modernas que hoy matan a millones de personas cada año, y afectan seriamente la calidad de vida de otras. No había obesidad, ni diabetes, ni enfermedades del corazón, alergias asma o enfermedades autoinmunes.

Algunos argumentan que nuestros ancestros no padecían de esas enfermedades porque no vivían lo suficiente para adquirirlas. Si bien es cierto que nuestros ancestros cazadores-recolectores tenían una expectativa de vida más corta que la nuestra, fue principalmente por las extremadamente altas tasas de mortalidad infantil y adolescente.

La vida fue retadora para los cazadores-recolectores en formas que la mayoría de nosotros no experimentamos. Ellos sufrieron altos índices de violencia debido a las guerras tribales, vivieron al aire libre y no tenían cuidados médicos modernos.

Pero cuando los cazadores-recolectores escapaban a esos retos y sobrevivían la infancia y la adolescencia, tenían expectativa de vida equivalente a la nuestra, viviendo bien con frecuencia hasta sus 70. La diferencia es que ellos alcanzaron esas edades sin adquirir ninguna de las enfermedades crónicas e inflamatorias que están destruyendo nuestra calidad de vida.

Ha pasado un largo tiempo desde que vivíamos como cazadores-recolectores. Pero nuestra salud ha cambiado dramáticamente en los últimos 100 años. A inicios del siglo 20, las enfermedades del corazón eran aun relativamente desconocidas aún en el mundo industrializado. La obesidad y la diabetes también eran raras. Nuestros abuelos no sufrieron alergias, asma, intolerancia a los alimentos y los problemas de conducta como el autismo que afectan a nuestros niños hoy día.

¿Qué pasó? En una palabra, desajuste.

Todos los organismos están adaptados para sobrevivir en un ambiente particular. Y cuando ese ambiente cambia con más rapidez que la capacidad de adaptación del organismo, ocurre el desajuste. Este es un principio fundamental de la biología evolutiva y aplica a los humanos tanto como aplica para cualquier otro organismo en la naturaleza.

Hemos sabido desde hace algún tiempo que los animales que viven en zoológicos son menos saludables y tienen una expectativa de vida menor que sus iguales en vida silvestre. ¿Por qué? Porque su ambiente (dieta y estilo de vida) en cautiverio es dramáticamente diferente que el ambiente en el que evolucionaron. Afortunadamente, muchos zoológicos han reconocido esto y han comenzado la transición de los animales de regreso a su dieta y estilo de vida nativos (tanto como es posible en un zoológico) con el fin de mejorar su salud.

En muchos aspectos, la civilización moderna se ha convertido en el equivalente de los animales viviendo en cautiverio. Podríamos decir que nuestras vidas son un zoológico humano, porque nuestra vida es completamente distinta a la de nuestros ancestros.

Durante 66.000 generaciones -unos 2 millones de años- los humanos comieron principalmente carne, pescado, frutas, vegetales, nueces, semillas y algunos tubérculos. Fuimos físicamente activos durante el día, no nos sentábamos por largos períodos y vivíamos en sincronización con los ritmos naturales de luz y oscuridad, en contacto directo con la naturaleza, en grupos sociales tribales.

Los alimentos procesados y nuestro estilo de vida

Hoy en día, los estadounidenses obtienen más del 50% de las calorías diarias de alimentos procesados como harina, azúcar y aceites industriales que están virtualmente exentos de nutrientes. Nos sentamos por largas horas en el trabajo y aún más durante el tiempo de descanso, viendo televisión, navegando en Internet o jugando video juegos.  No dormimos suficiente; un tercio de los estadounidenses duermen menos de 6 horas por noche, a pesar de la cantidad de evidencia que indica que la mayoría de nosotros necesita de 7 a 8 horas de sueño para funcionar adecuadamente. Y estamos crónicamente estresados. Los estadounidenses están trabajando un promedio de 12 a 13 horas más por semana que hace 50 años. Aun cuando logramos viajar, rara vez nos desconectamos del trabajo. 64% de los trabajadores revisan sus correos de trabajo en vacaciones.

Adoptar hábitos saludables nos ahorrará muchos problemas

La forma más rápida de recuperar nuestra salud natural y la vitalidad es volver a una forma de comer y vivir que sea más parecida a aquella para la que nuestros genes y biología fueron diseñados.

Esto es exactamente los que les voy a presentar en este libro en nueve pasos simples y poderosos que en realidad son hábitos saludables:

Cubriremos todos estos pasos con mucho más detalle en un momento. Pero antes de hacerlo, déjame decirte porqué son tan importantes.

Cómo los 9 pasos pueden salvar tu vida

Uno de los errores más más destacados que comete la medicina es asumir que las enfermedades modernas son condiciones no relacionadas que con comparten una causa común. Entendemos por enfermedades moderna a  la diabetes, enfermedades coronarias, depresión, enfermedades autoinmunes, entre otras. Esta es una ficción conveniente creada por la industria farmacéutica (y perpetuada por el gremio médico) para vender más medicamentos.

La verdad es que mientras estas condiciones tienen características únicas, comparten un origen común: el estilo de vida moderno. Dieta pobre, deficiencias en nutrientes, estrés, falta de sueño, falta de ejercicio, sedentarismo y toxinas ambientales; todos contribuyentes directos de los problemas que arruinan nuestra salud.

El enfoque convencional es tratar cada uno de estos diversos problemas con drogas diferentes e ignorar los factores fundamentales; la causa raíz de todos ellos. Este ha sido un enfoque no exitoso. Es tiempo de reemplazarlo con una visión holística de la salud, y empoderarnos; así podremos para prevenir y tratar enfermedades si drogas o cirugía innecesarios.

Esta es la promesa de los 9 Pasos: tomar el control de tu propia salud; liberarte del aparentemente sin fin ciclo de drogas, cirugía, visitas a la consulta médica y hospitales; y descubrir una vitalidad y felicidad naturales que nunca había sabido que poseías.

Del libro 9 Pasos para una salud perfecta de Chriss Kresser.

Ir a:

Paso 1: Consume alimentos reales

 

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